
Archive for the ‘Pensamiento’ Category
Nada más seguro
“Nada más seguro” de Natia
Estaba intentando hacer una lectura rápida del libro para enlazar los contenidos del tema que estábamos dando con los conceptos del anterior. Mis ojos y mi pensamiento avanzaban intrépidos en una vertiginosa sucesión de nombres, una travesía fugaz entre párrafos y neuronas… pero no podía ignorar esa canción.
Comenzaba con unos intensos latidos que, segundos después, se tornaban electrónicos, hasta dar paso al bajo antes de llegar al minuto reproducido. No sabía en absoluto el significado de la letra, ya que estaba en alguno de esos idiomas del este que se escriben en cirílico, ni tampoco me importaban las posibles rima y lirismo de los fonemas; pero esa pieza era especial. Me narraba la agonía de un ermitaño ateo en sus últimos momentos, coincidiendo con una tétrica noche de tormenta.. La obra musical finalizaba con una respiración pesada: el hálito mortal. Pero la canción se repetía una y otra vez en mi masa gris y los suspiros enlazaban de nuevo con los latidos. La historia era un bucle repetitivo. El anciano agonizaba y fallecía, volvía a sufrir el fin para perecer nuevamente. Era una tortura; pero, a pesar de ello, el hombre no podía estar más asustado, ni menos por ya haberse acostumbrado. El viejo se limitaba a reaccionar al dolor de las anginas que preceden al ataque cardíaco, su sentencia final. Estas le hacían asirse fuertemente el pecho, mientras la inevitable mueca se mezclaba con el negro terror en sus ojos: los de presentir toda la comitiva infernal (Hades, Cerbero, Moiras y demás) tras la puerta.
De repente, un trueno rompió el ciclo partiendo la habitación por el acceso, haciéndola arder en llamas de inframundo, o al menos todo eso veía él en su delirio terminal. Era el fin. No por la tortura, pero ya era hora de que todo acabara. Había vivido, y mucho. Ya no iba a hacer nada más que enrarecer el aire de su casa con los lamentos que, incesantemente, profería día y noche, divagando de cualquier rincón a ninguna esquina como alma en pena. Ya no comía, ni dormía, y mucho menos salía. Sólo dedicaba su existencia, que ya no tiempo, a emitir miasmas líricas y extrañamente profundas, como si los ácaros que flotaban o el mobiliario le prestaran atención e incluso tomasen nota de su absurda tesis filosófica sobre cualquier tema nimio o inexistente. Todo no era más que la prueba de que su abstracción se había tornado tan posesiva, obsesiva, destructiva y crecido tanto,que era su dueña, le devoraba, se nutría de él y le consumía, no tanto física como psicológicamente.
Nuestro hombre no era ningún genio aplastado por su capacidad. No era científico, físico o matemático, ni tampoco un erudito del arte y la literatura. Ni siquiera sabía leer y nadie le había enseñado a escribir.
Y pensaréis: ¿qué buena vida ha podido tener un solitario, sin fe ni instrucción? ¿qué pudo hacer con esos factores para morir satisfecho? Nada. Pero sí otros tres: unos ojos, una mente y una vida.
Había visto y observado; había ignorado y analizado; había olvidado y memorizado; había decidido soñar, pero lo más importante es que había apostado por vivir.
Lo único que amó fue su pensamiento por ser tan distinto del miedo, el mal y la muerte, y tan parecido a la belleza, la paz y la vida. Él, tan diferente, era sólo uno; su cerebro, un oasis.
Por todo esto estaba preparado, pero temía el fin. Lo había asumido por la certeza; aun así, le hacía temblar.Espero que jamás se me vaya la canción de la cabeza. Deseo recordar su historia por siempre: quizá, algún día, yo tome la costumbre de pasear por mi vivienda rumiando alteradas ideas como reclamo a la señora de la guadaña. Así le haré saber que entonces estaré preparada.
La Semana Blanca (otra vez)
He encontrado por ahí una reflexión sobre la Semana Blanca escrita por Antonio Burgos en El Mundo a 28 de Febrero de 2001:
En las habituales, cíclicas y apocalípticas informaciones sobre el agujero de ozono, decían el otro día que como Hemingway reviviera se iba a llevar un gran disgusto y que se iba a quedar sin título para una novela, porque las nieves del Kilimanjaro habían empezado a dejar de ser perpetuas. No sé qué explicación han dado los científicos, el Badiola de turno, pero para mí que no hay nieve en el Kilimanjaro porque toda la nieve nos la hemos traído estos días a España.
A la Semana Blanca de los escolares de España, esas vacaciones a las que parece que les ha puesto nombre El Corte Inglés. Oyes lo de la Semana Blanca y te crees que está en oferta la ropa de cama y que han rebajado muchísimo las toallas. O te crees lo otro, que como a los escolares les dan una semana de vacaciones de bóbilis, bóbilis en pleno segundo trimestre y le ponen ese nombre a la rabona oficial y colectiva, pues será para que se vayan a esquiar. Oyes lo de la Semana Blanca y te crees que todas las nieves perpetuas del Kilimanjaro, del Montblanc, del Himalaya están aquí, cuando en muchos pueblos con Semana Blanca en el Instituto no conocen más hielo que el de la máquina vendedora de cubitos que hay en la gasolinera de la entrada, donde ahora el alcalde ha hecho la glorieta, porque estuvo en Madrid y dijo que aquí no íbamos a ser menos que en ninguna parte.
¿Habrá nieve en Suiza? Pues en Suiza no hay Semana Blanca. ¿Habrá nieve en los Alpes franceses? Pues en los Alpes franceses no hay Semana Blanca. ¿Quién inventó esto de la Semana Blanca? Yo creo que el mismo que se sacó de la manga la ESO. Debió de ser el mismo que inventó el modo de estudiar nuestra Historia, a saltos de cigarrón, sin saber dónde se va a caer, de las relaciones de producción en el Paleolítico Superior pasamos a la mentalidad dominante en la burguesía urbana en tiempos de la Ilustración (o de La Vaguada) y, hala, ya sabe el niño toda la Historia que hay que saber. Y como estos planes de estudio son tan completos y están tan bien aprovechados los tiempos docentes, pues hay que dar a los chicos una semanita de descanso. No importa que en España el curso comience más tarde que en ningún lugar del mundo, ni que la Navidad tenga las vacaciones más largas del orbe, ni que el tercer trimestre, entre Semana Santa y puentes del Primero de Mayo se quede en unas cuantas semanas. Tenemos unos planes de estudio tan perfectos que se merecen un descanso tanto los discentes como los docentes, un paroncito, un alivio, que en todos los trabajos se fuma. Y así surgió de alguna mente preclara la Semana Blanca.
Esto sí que es Carnaval. No hablo de caretas, de disfraces y de papelillos y serpentinas. Me refiero al Carnaval de la enseñanza. Lo tenemos negro por muchas semanas blancas que le pongamos.
Bastante de acuerdo.
Personal
Intentaré que este blog sea personal.

Lone Tree - Mongolia Landscape de tiarescott
Está claro que la mayoría de las visitas a este blog provienen de búsquedas en google sobre temas que he tratado e informació que he publicado. No son muchos mis seguidores.
Así es que he decidido darle un enfoque completamente distinto al que poseía. Intentaré publicar regularmente articulos de opinión y actualidad. Creo que es la mejor forma de conocerme y de darme a conocer.
Ahora mismo no tengo muchas ganas de hablar ni de escribir, y se nota en los escasos tres o cuatro párrafos que conforman este texto. Me limito hoy a citar las palabras de mi hermana pequeña que hoy en su perfil de una red social publicaba:
Quiero fotos nuevas, experiencias nuevas, emociones nuevas, días nuevos, ropa nueva, ideas nuevas, diseños nuevos, caminos nuevos, costumbres nuevas, comidas nuevas, colores nuevos, vistas nuevas, gente nueva, look nuevo, eventos nuevos, seguridad nueva, noticias nuevas, nueves: notas nuevas, perfumes nuevos, fuerzas nuevas, mundos nuevos y ser siempre yo.



